¿Debería abrir mi
corazón?
Kingdom Hearts II es más
grande, apuesta por una historia más elaborada, añade más personajes y
amplía las posibilidades del combate. En resumidas cuentas, es ambicioso. Sin
embargo, la ambición conlleva varios riesgos, y por ello Kingdom Hearts II
sigue padeciendo muchas imperfecciones. No ya solo por querer aspirar a algo
mayor, sino por arrastrar varias lacras de los anteriores.
Me sigue pareciendo una
saga difícil de recomendar, y me sigo planteando si han merecido la pena todas
las horas invertidas desde el primero, pasando por Chain of Memories y
terminando con este. Sin contar aún, como es lógico, los que me quedan por
jugar. Que no son precisamente pocos. Por ello, mediante las siguientes líneas
no me toca a mí, sino a ti decidir si realmente merece la pena ponerse a los
mandos de tan mítica saga.
La obra comienza sorprendiéndonos
dándonos el control de otro personaje en una ciudad desconocida. Se toma su
tiempo en arrancar, para presentarnos a nuevos personajes y por supuesto
ofrecernos un tutorial. Nuevos amigos, nuevo lugar, nuevo protagonista. A priori Kingdom Hearts II parece que quiere olvidarse de su pasado, reinventarse
e introducirnos en un entorno nuevo. Pero todo eso se diluye cuando al final,
volvemos a controlar a Sora. Todo era una especie de largo y lento prólogo para
después meternos en materia. Aquí el ritmo comienza a subir. Me atrevería a
decir incluso, que los personajes van acorde con la lentitud o rapidez que nos
ofrece KH II (para abreviar). Roxas es alguien más contenido, reservado y
paciente; mientras que Sora tiene un mayor sentido del humor, es más alegre y
vivaz. Cuando comenzamos con el trío protagonista ya todo nos es más familiar y
empezamos a viajar entre mundos Disney reencontrándonos con viejos
amigos.
Y hablemos de estos
mundos basados en franquicias de la empresa más influyente de nuestra infancia (también la más monopolizadora). Una vez más debemos librar de las garras de
los sincorazón cada reino o país al que viajemos. Esta vez Sora, Donald y Goofy
a parte de visitar lugares ya explorados, conocerán a nuevos
personajes Disney. Y aquí esta secuela sigue siendo conservadora. Los lugares
en los que aterrizamos no dejan de ser puntos de transición independientes, con
una historia aparte, que guarda relación con la trama principal porque alguna
excusa habrá de haber para ir allí. Como he dicho el problema de KH II es
querer abarcar mucho añadiendo en este caso más mundos sin suplir una las
carencias más importantes del primer KH: los personajes Disney se sienten
vacíos. No hace justicia a las películas, no son más que historietas (no
merecen siquiera mencionarse como historias) ultra resumidas en las que los
personajes actúan simplemente como cameos. KH II coge interés cuando se centra
en sus propias aportaciones, es decir, en sus personajes, mundos y trama
originales. Y por ello uno de los mayores problemas de la franquicia de Square
Enix es el propio universo Disney, o por lo menos no haber sabido integrarlo.
Apenas cinco o seis personajes tienen importancia, todos los demás que se
desarrollan son originales de KH o Final Fantasy. Incluso estos últimos están
mejor integrados y cobran una mayor importancia. Meter a Mickey Mouse como el
puto amo (perdonadme la expresión) se siente algo forzado; Donald y Goofy son
carismáticos, no obstante, echaría de menos que Riku y Kairi fueran los
verdaderos compañeros y no se limitaran a aparecer en un lado u otro para luego
volver a desaparecer. Quizás mi mayor error sea criticar este punto ya que
precisamente el atractivo de KH se sustenta en ofrecernos los universos
animados de Disney. Si no hubiera sido por ello hoy la recordaríamos como una
franquicia más que salió para la PlayStation 2, quizás cogiendo la
etiqueta de juegos de culto.
Un combate capaz de hacerme olvidar mi amargura, por tiempo limitado
Si el primer KH asentaba
las bases con un sistema action RPG (Sistema en el que se eliminan los turnos para introducir acción en tiempo real sin eliminar la progresión característica de los videojuegos de rol. Como puede ser la subida de niveles.) y Chain of Memories rompía en parte
con ello para añadir un interesante cambio pero mal integrado, KH II vuelve a
sus raíces ofreciendo una sustancial mejora. Ahora el combate se siente mucho
más fluido, atreviéndose a añadir incluso quick time events que le suman dinamismo y espectacularidad. Sora ahora también posee más
combos y herramientas para finiquitar al enemigo, todas a elección del jugador.
A parte de las invocaciones que ya tenía el primero, tenemos otras dos
habilidades que son la fusión y los límites. La fusión nos hará más fuertes por
tiempo limitado y tendremos varias formas, cada una con diferentes habilidades, pudiendo nosotros elegir la que mejor se adapte a nuestro gusto. Por otro
lado, los límites son una especie de ataques conjuntos (mayoritariamente), que
hacen un gran daño al enemigo a cambio de gastar toda nuestra barra de magia,
una buena mecánica que podría conectar con uno de los temas centrales de la
obra: la amistad. Las fusiones en cambio tienen su propia barra, pudiendo
aumentar esta golpeando a los enemigos.
Combate bien resuelto
pero que a veces puede llegar a ser frustrante por el conflicto entre el
dinamismo que ofrece y lo mal distribuidos que están las acciones en los
botones del mando. En vez de estar en los gatillos superiores, inferiores o en
los botones del margen derecho; las acciones para elegir objetos, fusiones, invocaciones
y límites se ejecutan con la cruceta del mando, que está a la izquierda. Esto
en el fragor de la batalla es algo bastante molesto ya que nuestro pulgar izquierdo estará ocupado moviendo al personaje de aquí para allá evitando los ataques
enemigos, por lo que nos obliga a parar si queremos elegir alguna de las acciones
mencionadas. Algo, que como no, ya ocurría en el primero.
Por otro lado, el
desarrollo de las batallas en KH II son tremendamente irregulares en cuanto a jefes se refiere. Con algunos muy fáciles, y otros algo frustrantes que pueden
hacer tirar el mando a más de uno. Nunca han sido el fuerte de esta saga,
brilla más en combates multitudinarios que en individuales, ya que ahí es
cuando se aprecia mejor el cambio y la fluidez.
Nuevos villanos, nuevas confusiones
La historia de este
segundo videojuego pretende apuntar alto. Esta vez tenemos un mayor desarrollo
de la Organización XIII ya conocida en Chain of Memories. Y como no puede ser
de otra forma también nuevos enemigos a los que derrotar, los cuales se hacen
llamar incorpóreos. Dentro de estos hay una especie de jerarquía, siendo los
incorpóreos de forma humana los de más alto rango y los que llevan la
organización.
KH II no se conforma
únicamente con el conflicto luz vs oscuridad, pretende ir más allá con
regulares resultados. Primero porque pienso que los mundos Disney no aportan
mucho, además apenas tenemos en ellos retazos de la trama principal, y segundo
porque es sorprendentemente enrevesada, con una importante cantidad de
personajes. Algo que no lo percibo como negativo, pero que me confunde y me
hace pensar a quién va dirigido realmente KH. Es como si quisiera alejarse de
lo que le hizo famosa, que repito por enésima vez fue el componente Disney. Por
eso mismo esto me hace concluir que Kingdom Hearts va precisamente dirigido, y
válgame la redundancia, a los fans de Kingdom Hearts. Te pide que te involucres
tanto en su historia como en su jugabilidad, por lo que el jugador medio pasará de
su historia y el jugador poco acostumbrado pasará de su jugabilidad. Por ello
el más equilibrado es la persona aficionada a KH.
Siguiendo con su hilo
argumental, como he expresado previamente, la obra quiere mostrar cierto inconformismo con el estereotipo de héroe salva el mundo (que en esencia es lo que es). El videojuego de Square Enix también trata el lado oscuro como fuente de atracción por el poder que puede otorgar. Y eso podemos observarlo claramente en el
personaje de Riku. Sin embargo, a pesar de que la oscuridad se perciba como
algo negativo, KH II le da un pequeño giro a esto haciendo de Riku alguien que
utiliza poderes oscuros para hacer el bien. Incluso Sora contiene este tipo de
poderes que de vez en cuando se manifiestan de forma incontrolable otorgando
una gran fuerza a nuestro protagonista. Con el hándicap eso sí de no poder
hacer nada más que atacar. Curiosamente no se hace ningún comentario acerca de
ello a lo largo del juego.
Lo que he dicho solo es
la superficie de lo que KH II ofrece en cuanto a su argumento. Una pena que se
pierda a veces el interés, por fases que no aportan mucho y por no saber
distribuir bien el desarrollo narrativo. KH II tiene buenas ideas, un buen combate
y sabe ser interesante por momentos. No obstante, tiene un ritmo bastante
irregular, su premisa puede sonar absurda, mantiene aspectos jugables molestos
y sigue con una dirección deficiente en lo que a puesta en escena se refiere. Y
a pesar de todo, admito que me gusta Kingdom Hearts. Le encuentro cierto
encanto a esos momentos entre Sora, Donald y Goofy que me hacen sacar una
sonrisa. Otras veces sabe ser emotivo, con una banda sonora que ayuda mucho a
establecer esa carga emocional. Y me apena ver como esos llamados incorpóreos
lo único que quieren al final es existir, y con ello sentir. Dejar de vivir en
un limbo. Sin embargo, quizás teniendo en cuenta mis palabras, ahora te toca a ti juzgar si va a merecer la pena la
experiencia.


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